San Antonio Spurs afrontaba este tercer pártido como si se tratase del séptimo. Una derrota habría puesto la serie 3-0 para los Hornets, y todos sabemos que nadie ha remontado nunca una desventaja así. De modo que el equipo salió con una intensidad máxima, que le valió para conseguir la victoria.
Popovich, después de las dos derrotas iniciales, decidió cambiar el esquema del equipo, y sacar a Manu Ginobili como titular. Fue un acierto total. El argentino hizo un gran partido, anotando un total de 31 puntos, incluyendo varias canastas importantísimas en el último cuarto (con un triple espectacular sobre la defensa de Bonzi Wells). El otro que destacó en los Spurs fue Parker, que también anotó 31, además de repartir 11 asistencias.
El juego interior también cumplió con lo esperado. Duncan consiguió 16 puntos y 13 rebotes, mientras que Thomas y Oberto cumplieron en el aspecto reboteador (10 y 9, respectivamente). Quedó demostrado que, si funcionan bien los tres hombres importantes, San Antonio puede derrotar con cierta claridad a New Orleans. También se hace evidente que, incluso sin una grandísima defensa (los Hornets tuvieron 49,4% de acierto en el tiro, mejor que el 48,2% de Spurs), se puede ganar con un buen ataque y acierto en el tiro de tres. En los visitantes volvieron a brillar Paul y West, pero faltó el aporte de Stojakovic, que se quedó con menos de 10 puntos por primera vez en la serie.
Para el cuarto partido, es más que probable que Byron Scott quiera ajustar algo, sabiendo que Ginobili deja de ser, momentáneamente, el "sexto hombre" de San Antonio. ¿Tendrá Popovich otra jugada maestra para sacarse de la manga?










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